extracto

Por muy perros que seamos todos, por muchas faenas que te hagan a lo largo de la vida, hay cosas que nadie, por fuerte que sea o se sienta, puede hacérles a otros. Cosas que nadie debería permitirse. Puestos en los extremos, rediós, a un hombre se le mata, quizás. Se le vuela la cabeza si la cosa es proporcionada y no hay más remedio.
Pero no se le humilla y menos delante de los suyos.


Esa si que es una canallada y una bajeza.

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