26/2/10

El ignorante afirma,
el sabio duda y reflexiona.
Aristóteles

6/2/10

a propósito

¿Exagero si digo que todos -toda la humanidad- anhelamos la muerte de alguien de vez en cuando? ¿Exagero si digo que gran parte de la política internacional se basa en los anhelos y propósitos concretos de matar a otros? ¿Soy malo e inmoral si digo que me alegra leer relatos donde los nazis son matados?
No me parece que desear la muerte de alguien sea un delito. Tampoco es inmoral. Es feo, concedo. No es una buena manera de matar el tiempo. Prenderle velas a la Virgen para que elimine a nuestros enemigos no es aceptado universalmente; tiene más aceptación clavar agujas en un muñeco de trapo. A veces hasta resulta. Pero en fin, no se considera delito que uno pida la intervención sobrenatural para deshacerse de alguien.
Yo no creo que sea bueno soltarnos las trenzas y empezar a publicar desde los tejados los listados de los que nos gustaría ver muertos. Es un ejercicio literario, nada más. No significa nada. En el mejor de los casos hará que el odiado, si acaso tiene alma, se pregunte por qué suscita tanto odio como para que le deseen la muerte. En el peor, si te lo encuentras en la calle, le gritarás la puta que te parió. Si nos ponemos todos a publicar las listas de los que queremos ver muertos, nos pasaremos a menudo con los ojos morados.
Por otro lado, que yo le diga a mi dios que me gustaría ver muerto a alguien, es algo que queda entre ese dios y yo. Ahora, supongamos que alguien cuya muerte he deseado públicamente, muere, ¿se me considerará cómplice de Dios? Y si, por ejemplo, publico en un diario que me gustaría que tal y tal sufrieran una muerte estrambótica, pongamos por caso que se le reviente la cabeza, y que al cabo de unos días a ese tal y tal se le revienta efectivamente la cabeza, ¿se me acusará de su muerte? ¿O se acusará a mi dios? ¿Quién será cómplice: dios o yo? ¿Querrán las autoridades poner a mi dios tras las rejas? ¿Se volverá a legislar, como en siglos pasados, sobre delitos sobrenaturales, con hechores o cómplices sobrenaturales?
[Cuando escribo esto, no me olvido que yo considero demonios a los fascistas. Sacados del infierno. Aun así, creo que nos bastan nuestras leyes y moral para combatirles].
Este es el desastroso estado de alguna autoridad, secuestrada por una camada de tarados que quieren prohibir los malos pensamientos
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